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Publicado el 4 de abril de 2026 Categoría: Transporte público

Cierre de la Refinería 18 de Marzo: Impacto Ambiental y Economía en México

La Refinería 18 de Marzo fue una importante instalación industrial ubicada en la Ciudad de México. Operativa desde 1934 hasta su cierre en 1999, esta refinería procesaba alrededor de 100,000 barriles diarios de petróleo y suplía gran parte de la demanda del centro del país.

La refinería fue construida por la compañía El Águila antes de la nacionalización de la industria petrolera en México. Posteriormente, Petróleos Mexicanos (Pemex) amplió esta planta al adquirirla.

A pesar de su significativa contribución a la cadena nacional de suministro de energía, la refinería fue clausurada en 1991 debido a los altos niveles de emisiones contaminantes que alcanzaron aproximadamente el 2,4% de las emisiones totales del Distrito Federal.

Aunque el cierre marcó el inicio de una era de desindustrialización industrial en la Ciudad de México, Pemex mantuvo el espacio como una instalación de distribución y almacenamiento de combustible después de que cesaron las operaciones. El terreno ha permanecido prácticamente sin cambios a lo largo del tiempo.

Profundicemos en la historia de la Refinería 18 de Marzo, centrándonos en su cierre debido a las altas emisiones.

Historia y operación

La Refinería 18 de Marzo fue fundada en una época cuando la industria petrolera en México aún estaba en manos privadas. La compañía El Águila inauguró la refinería en 1934 para procesar el crudo mexicano y satisfacer las necesidades de combustible dentro del país.

Posteriormente, tras la nacionalización de la industria petrolera, Pemex tomó el control de la refinería.

En sus años de operación, hasta el cierre en 1991, la Refinería proveía un tercio de todas las necesidades de combustibles de la Ciudad de México y alrededores. Procesaba alrededor de 306,000 metros cúbicos diarios de fuel oil y alrededor de medio millón de litros diariamente de gasolina de alto octanaje.

A pesar de su importancia en el suministro nacional, la refinería enfrentó una serie de desafíos ambientales a lo largo de los años, que llevaron finalmente a su cierre.

Impacto ambiental

Refinería abandonada bajo cielo industrial

El cierre de la Refinería 18 de Marzo se debió principalmente a los altos niveles de emisiones contaminantes registrados en el área circundante. En su apogeo, alcanzaron hasta un 2.4% del total de las emisiones del Distrito Federal.

Concretamente el compuesto responsable principal era el dióxido de azufre emitido por la refinería, causante de la formación de lluvia ácida y otros posibles efectos nefastos sobre la salud pública, como enfermedades respiratorias y cardiovasculares entre la población cercana a la fuente emitsora.

El alto nivel de contaminación también llevó al cierre temporal de otras industrias y actividades cercanas al área debido a las condiciones inadecuadas. Además, el costo económico del daño ambiental era difícil de negar y contribuyó directamente a que su cierre se convirtiera en una decisión ineludible.

El impacto económico

Decadencia industrial sombría y realista

El cierre de la Refinería 18 de Marzo trajo implicaciones económicas significativas tanto para la industria petrolera como para la ciudad, dado el papel crucial desempeñado por la refinería en el suministro de combustibles.

Aunque el cierre llevó a un aumento del precio de los combustibles debido a una disminución de la oferta disponible, su cierre también dejó un vacío importante en el mercado laboral. Según estimaciones, se perdieron unos 500 empleos directos e indirectos como resultado directo del cierre.

Por otro lado, Pemex logró reducir considerablemente sus costos y gastos operacionales al cerrar la refinería y reasignar los recursos a otras instalaciones más modernas y eficientes.

Conclusión

Refinería abandonada bajo cielo opresivo

El caso de la Refinería 18 de Marzo es un recordatorio claro sobre la importancia del equilibrio entre desarrollo industrial y cuidado ambiental. Aunque desempeñó un papel crucial en el suministro nacional de combustible durante sus años de operación, su alto nivel de emisiones contaminantes finalmente llevó a su cierre.

A futuro, la industria mexicana del petróleo se enfrenta al desafío constante de mantener una producción sostenible que no solo cumpla con los estándares ambientales estrictos pero también sea economicamente viables. Con ello, podrán evitar situaciones como las experimentadas por la refinería 18 de marzo, y asegurar su continuidad en un futuro sostenible.